Publicado: 9 de Enero de 2016

Una flebitis es una inflamación dolorosa de las paredes de las venas y del tejido que las rodea.

La flebitis se caracteriza por la aparición de unos cordones rojos y calientes, quizá acompañados de hinchazones, es decir, una acumulación de líquidos en el tejido (edema). A consecuencia de la inflamación algunos componentes de la sangre se acumulan sobre la pared de las venas y forman un coágulo que puede palparse como un cordón duro.

Las varices son casi siempre la causa de una inflamación venosa, aunque también pueden serlo las lesiones (golpes, picaduras), las alergias o los focos de infección en un punto distante del organismo, por ejemplo una amigdalitis purulenta.

La flebitis puede afectar no solamente a las piernas sino también a los brazos, y con menos frecuencia a otras partes del cuerpo (pecho, cuello, pene).

Es imprescindible consultar inmediatamente a un especialista (flebólogo, angiólogo, cirujano vascular, dermatólogo), porque una flebitis de las venas superficiales puede extenderse hacia el sistema venoso profundo y provocar allá una obstrucción venosa peligrosa, una trombosis de las venas profundas de la pierna.